El señor alto de ojos oscuros habló y la contundente frase resonó poderosa en la amplia habitación, formando ecos en varias direcciones:
"Uno de vosotros es el asesino y voy a demostrarlo"
Los 5 sospechosos se pusieron rígidos y sus rostros tornaron pálidos. La duda se había convertido en certeza. El asesinato era una realidad y, según acababa de proclamar el detective, ya había pruebas definitivas para inculpar a alguien... el culpable, el asesino había sido descubierto...
Pero, ¿quién sería?
Detengamos la acción y pongamos las cartas sobre la mesa. ¿Qué ha ocurrido? ¿Quiénes son esos 5 sospechosos?
Empecemos por lo último. Los 5 sospechosos son los siguientes:
* Catalina. Catalina es una joven gallina de ciudad. Adinerada, pija y culta. En realidad, lo de adinerada ya no es cierto desde que su fábrica de sombreros para comadrejas se hundió en bolsa, pero ella sigue manteniendo las apariencias. Suele llevar el culo pegado a las paredes para evitar malentendidos y siempre empieza las frases con un: "Dostoievski decía que". Musicalmente, prefiere a Bach que a los Backstreet Boys, aunque suele escuchar a ambos en su intimidad.
* Ramón. Ramón es un fornido ornitorrinco, casado y sin hijos. La razón no está relacionada con su capacidad sexual, según él mismo asegura. Su esposa ha preferido no hacer comentarios al respecto. Estudió ciencias del trabajo en Jerez de la Frontera pero no consiguió acabar el primer curso al no tener dinero para pagar los libros. Que tenga un rolex de oro en una de sus patas traseras es un misterio que él sólo aclara diciendo: "se le cayó a una paloma".
* Lolita. Lolita es una castora adolescente con ganas de marcha antes de tiempo. Y ya sabéis a qué me refiero con eso. A escuchar heavy metal. La madre de Lolita es profesora de inglés en el zoo de Madrid y tiene contactos con el alcalde Gallardón. Esto es algo que la castora adolescente siempre comenta cuando habla en público. Cuando habla sola no lo comenta pero piensa hacerlo. El grupo favorito de Lolita es Metallica y por eso tiene un poster de Brad Pitt en su cuarto.
* George. George es una trucha de agua dulce con patas. Algún desconsiderado lanzó residuos tóxicos en el hogar de George cuando sus padres le estaban concibiendo y su genética quedó alterada para siempre. Curiosamente, a sus hermanos no les pasó nada, son truchas de 9 metros normales y corrientes. George siempre fue el preferido de su madre pues era el único al que podía abrazar, pero esto es reprochado por sus hermanos, causando a George un gran sentimiento de culpa. Ah, como anécdota, le gustan las comedias románticas.
y
*Sergei. Sergei es armenio.
Y ahora vayamos por la historia. Esto es el origen de todo:
Un granjero turco nacionalizado español, de nombre Serafín, ganó la lotería del euromillón. Feliz y millonario, decidió matar a su señora y casarse de nuevo. Con una quinceañera, por supuesto. Eso podría tener repercusiones legales así que se marcharía a alguna isla remota donde la moralidad no tiene tantos límites sexuales. Luego recordó que matar a su señora tendría también repercusiones. Sobre todo por su suegra. Un poco de pomada anti-hemorroides en las tostadas y un suave aplastamiento con el tractor fueron la solución al problema.
La versión de los hechos fue la siguiente: ella tenía problemas de hemorroides (de ahí los restos en su estómago... que sí, que es lógico) y estaba desesperada, por lo que puso el tractor en marcha y se situó estratégicamente para que le pasara por encima. Para alisarle el culo, claro. Que sí, que es un plan lógico. El policía del lugar no dijo nada. Más que nada porque no hay. El pueblo es un conjunto de cuatro campos con cuatro casas, y sin nombre, ¿qué se esperaban?
Fallecida la señora, tocaba el tema de la quinceañera. ¿Dónde podría vivir en paz? ¿En qué lugar permitirían que un turco de 45 años se casara por amor con una niña de 15? Preguntó en varias capillas de la zona y no resultó. Los curas querían que se demostrara antes que la quinceañera era virgen. Algo inimaginable a estas alturas del siglo. La niña llevaría años manteniendo relaciones.
Un amigo filipino le contó que conocía un maravilloso archipiélago secreto donde los hombres rubios son considerados auténticos Dioses; en consecuencia, son devorados por el resto con el objeto de conseguir la inmortalidad. A Serafín le pareció buena idea eso de la inmortalidad pero no había contestado a su principal pregunta:
-¿Tienen paté de cerdo allí?
-Sí, por supuesto. Y de jilguero.
-Perfecto.
-¿Algo más?
-No... ¡ah! Sí, sí. ¿Hay algún problema legal si me llevo a una quinceañera? Quiero decir... si hay castigos para eso.
-No, no, al revés. Hay castigo si no la llevas.
-Perfecto, perfecto.
Serafín salió a un par de pueblos cercanos a su granja, lanzando billetes de 10 euros a su paso. Incluso deslizaba alguno de 12 euros pero dejó de hacerlo cuando un anciano, que descubrió la broma, comenzó a perseguirle para susurrarle al oído la palabra "tiramisú" constantemente.
Las chicas del lugar iban tras el granjero turco español, suplicando una alianza de boda y una noche de sexo ardiente (pero primero la alianza). Serafín se habría sentido muy orgulloso de no ser porque los chicos del lugar le pedían lo mismo. Incluso los obispos. Como el flautista del cuento, fue arrastrando tras de sí a una verdadera muchedumbre hambrienta de dinero... y de otras cosas, pero de dinero sobre todo.
Con un par de retrovisores, Serafín iba catando a sus seguidoras. Tras varios días de búsqueda, encontró a la que sería su esposa. Resultó ser una chica de Ubrique llamada Rosa Sonia Cabeza de Vaca. Su principal encanto era la conversación: era capaz de hablar durante horas sobre temas tan interesantes como el color de las hojas del roble o el nuevo peinado de su madre. A Serafín esto le parecía perfecto aunque aún más el tamaño de sus pechos.
El feliz millonario pensó que lo mejor sería casarse en el avión, camino a la isla, y no perder más tiempo. A Rosa Sonia le pareció bien siempre y cuando le comprara el tanga transparente que había visto en el escaparate de Zara. Dicho y hecho.
Quedaba pendiente la cuestión de la granja. ¿Quién se haría cargo de ella? Serafín lo tenía claro. Su hermano Roberto era el indicado. Que llevase en coma 7 años no parecía ser un inconveniente. De hecho, según el propio Serafín, esa era una de las razones de que a partir del accidente cayera tan bien a todo el mundo (con todo el mundo se refiere a él y a sus 10 vecinos).
Tras abandonar la notaría, Serafín acudió a ver a su hermano para despedirse y darle las llaves del tractor. Sin embargo, la sorpresa se instaló en su rostro al ver que la cama donde Roberto había estado tumbado todo este tiempo estaba sin hacer y su hermano estaba colgado del techo. Por un momento, la alegría llenó el rostro de Serafín, imaginando que su hermano, finalmente, se habría despertado del coma. Como narrador omnipotente de esta "historia", me siento obligado a desvelar la cruda realidad a Serafín:
-Serafín, tu hermano ha fallecido.
-¿En serio? No jodas. Pero si me está sonriendo.
-Eso es la nuca.
-¿¿Cómo es posible??
-Hay mil formas de abrir un agujero en una nuca. Si quieres te paso a mi jefe, que se las conoce todas.
-No, no, digo que... ¿¿cómo es posible que se colgara teniendo la cabeza así??
-Pues muy fácil. No es posible. Alguien tuvo que colgarlo para simular un suicidio.
-¿Después de abrirle la cabeza? ¿Quién haría semejante estupidez?
Y es en este momento cuando volvemos al presente...
El detective respondía a esa pregunta, varias horas más tarde. ¿Quién? ¿Quien cometió ese asesinato a sangre fría y simuló un suicidio? ¿Quién fue tan gilipollas para hacerlo tan mal? ¿Quién?
El detective, contratado a través de un anuncio en las páginas amarillas, a instancias de Rosa Sonia (su prometido había sugerido acusar al primero que pasara por allí), había dicho que jamás aceptaría viajar hasta el pueblo (sin nombre) de Serafín para resolver un caso tan estúpido. Tras ofrecerle unos honorarios que harían que un rey sorbiera el café por la nariz, el detective aceptó el trabajo y en unos minutos estaba en la puerta de la granja. Cómo lo había logrado, viviendo en Móstoles, era algo que sólo sabía él y su chofer.
¿Las razones para contratarle? Por un lado, resolver el crimen contra su hermano; por otro, usar las páginas amarillas.
Detective: "Todos tenía un motivo para acabar con la vida de Roberto. La granja. La granja es un móvil magnífico".
Serafín: "¿Un móvil? ¿Cómo coño va a ser un móvil? Es una granja. GRAN-JA. ¿Tú dónde has estudiado?"
Rosa Sonia: "Cari, deha astuá ar detective. Er sabe lo que jase".
El detective agradeció la intervención de la prometida de Serafín y volvió a dirigirse a su público.
Detective: "Todos tenían un motivo. Todos pudieron hacerlo, la víctima no tenía posibilidad de defenderse. Una gallina que ha perdido todos sus ahorros, un ornitorrinco frustrado y violento, un joven castor hembra en constante estado de calentura, una trucha mutante y un armenio. La cuestión es...
¿QUIÉN LO HIZO?"
El detective pone su sagaz mirada en cada uno de ellos y los va nombrando, calibrando el efecto dramático de esta acción en el lector...
¿CATALINA?
"Dostoievski decía que una gallina jamás podría agarrar a un hombre y colgarlo. Más aún si es una gallina ponedora. ¡Es algo ridículo!"
¿RAMÓN?
"Mi señora me tiene harto con el sexo, no para de decir que quiere poner huevos. ¿Un mamífero poniendo huevos? Que vergüenza. Bastante tengo con discutir con ella como para dedicarme a pensar en matar a alguien que, además, me caía estupendamente"
¿LOLITA?
"¿Yo culpable? Bufff, pero si no tengo edad para matar. Lo dice la constitución castoril del 79. Y yo jamás iría en contra de las leyes. ¿Te apetece una chupadita?"
¿GEORGE?
"Sí, soy una trucha de agua dulce con patas. Soy mutante. ¿Pasa algo con eso? ¿Eh? ¿Pasa algo? ¿Qué pasa? ¿Quieres pelear por esa tontería? No me mires así. Tengo patas pero no he matado a nadie"
o
¿SERGEI?
"Hmmm..."
El detective ha tenido suficiente. Ya sabe la solución. ¡Era tan sencillo! Parece que incluso los aldeanos (que no pertenecen a esta zona pero estaban de paso) la saben...
¿Y tú? ¿La sabes? Resuelve el misterio...