Hace unos días, escribía el muy querido Sinsangre un artículo donde se cuestionaba los motivos por los que escribía en su blog. No podía sentirme más identificado con esas dudas.

Cada día me pregunto si seré capaz de publicar otro artículo en el blog. En ésta maldita ventana. A veces me lo pienso por unos minutos. Otras, me llevo más tiempo y, finalmente, me convenzo de que debo hacerlo. Son días como hoy. Cuando publico algo. Sobre todo eso: algo.

Al principio, cuando inicié este blog (allá por el 21 de agosto, según mis amables estadísticas), me propuse escribir un post por día.

Venga, todos juntos:

JAJAJAJAJAJAJAJA... jejejeje... ejem, ejem... jeje... JAJAJAJAJAJAJAJJAJAJAJAJAJ... hu... eh... EJEM!... jeje... JAJAJAJAJAJAJAJAJJ...

Bueno, sigo escribiendo mientras los que lo pillaron tarde terminan de soltar las carcajadas de rigor.

Pronto me di cuenta de que era imposible. Porque no me pagan. Es así. ¿Cuántas cosas no hacemos con regularidad porque no nos pagan? ¿Soy el único que ha pensado en el sexo en la anterior pregunta? Es que el sexo es un tema que inunda nuestra realidad y nuestra irrealidad, sobre todo. En "La última casa a la izquierda" (Wes Craven, 1972), uno de las protagonistas pregunta quién pensaban que había sido el peor criminal de la historia. Una chica, que estaba encima de otro protagonista, haciendo, con rutina, lo que estamos pensando, contestaba que había sido Sigmund Freud.

(Ahí le tienen, aparentando normalidad)

¿Por qué? Porque, respondía la señorita (aún "montada" en su compañero), "por su culpa ya no puedes mirar los postes de la luz sin pensar en penes". Y, en ese momento, yo dije: "¡cuánta razón tienes, guarrilla!". Desafortunadamente, no había nadie en el salón y no hubo risas cumplidoras como habría deseado al hacer mi sutil comentario.

¿A qué viene esto?... ah, sí. Había pensado escribir sobre cine, pero me dije que había escrito uno hace poco y no me gusta repetir. ¿De música? Aún no. Tengo uno preparado pero necesito más tiempo. Es uno de esos borradores que me recuerdan que tengo. Hay otro que publicaré pronto y que espero que sea del gusto de los amigos blogueros. No adelanto nada más o se imaginarán de qué va y perdería la gracia.

Pero mantener un blog te obliga a postear con cierta asiduidad. Si no, me digo, no vayas a mirar esas bastardas estadísticas que te recuerdan que el número de visitas ha descendido tan rápidamente como tu ego al ver una película de John Ford o Elia Kazan.

Aaaaa... las estadísticas. Hablemos de ellas. Creo que es una de esas cosas de las que todos los blogueros hablamos en algún momento dado (los tontos que las tengamos, claro). Voy a dejarles dos imágenes sobre mis estadísticas que quiero comentar:

En la primera vemos la nacionalidad o procedencia de las visitas. En mi caso, más del 78 % provienen de España. Tengo que decir que hace un mes o así, era de un 80 %. Yo soy español y supongo que ésa es la principal razón. Pero... he visto que algunos blogs (sí, también me da por espiar estadíticas ajenas, soy un asqueroso) de autores españoles tienen sus visitas más diversificadas, llegando a porcentajes de 10 y 20 pertenecientes a México o Argentina. ¿Cómo lo hacen? Quiero decir... yo visito blogs sin importarme la nacionalidad que tengan. El amigo 0 es mexicano y lo leo tanto como a VSancha, gaditano como el que suscribe. ¿Dónde está la clave? Me encantaría entrar un día en mis estadísticas y comprobar que tengo tantas visitas españolas como chilenas. Si tienen algún consejo, ahí abajito tienen la posibilidad de comentar (gracias, por anticipado).

En esta segunda, aparecen las palabras clave por las que la gente encuentra mi blog en la red. Me dejan atónito. Es decir, que para los que no conocen mi blog, yo escribo, básicamente, sobre tetas y sobre Johnny Depp. Perfecto. Me han calado totalmente. Son mis dos principales preferencias. Tener el talento de J.Depp y admirar tetas. Chico Viejo 100 %. Sean bienvenidos a mi blog.

Ejem, ejem... ya vale la broma, ¿ok? No se rían tanto. Que al final voy a parecer lo que no quiero aparentar. Podían encontrar mi blog buscando algo sobre cine sueco o sobre Wong Kar-Wai o sobre... ¡bah! Como dijo un célebre y magnífico actor español: ¡¡a la mierda!!

Otro asunto que no quería dejar de tratar en este post sobre nada es el de los enlaces. Hace poco me han enlazado dos blogueros a los que visitaba desde hacía mucho tiempo, desde antes siquiera de pensar en tener un lugar propio en esta inmensa y vasta red bloguera. Tengo también imágenes de semejantes y gratificantes eventos:

En el blog de Jotace, donde los fans de los cómics y las imágenes descontextualizadas tienen una cita diaria y obligada.

En el blog de Uruloki, donde entré, hace meses (¿o más aún?), buscando información sobre Hellboy; desde entonces, lo visito cada día.

Por supuesto, digo esto sólo para engrandecer mi ya inmenso ego, sólo comparable al de un genio reconocido, y sin desmerecer, en absoluto, los amables "enlazamientos" que me llevan haciendo desde que empecé a escribir aquí. Gente con talento que me consideran dignos de aparecer en sus bitácoras (¿no es mejor esta palabra que blog?). Por cercanía y comodidad del sistema, los llamados amigos de la criticada y cumplidora coctelera fueron los primeros en colgar mi letrero en sus columnas de la derecha. Lo jodido luego es visitarlos a todos, eso sí... eh, un momento... ¡Pero bueno! ¡He hablado bien de la coctelera! Esto no tiene ni pies ni cabeza. Este post se me ha ido de las manos y es mejor dejarlo aquí...

Eh... bueno, no, mejor sigo un poco más. Falta un asunto espinoso y delicado. Pero fundamental. Para todos.

Los comentarios.

¡¡¡BOOOOOOM!!!

Ok, me he pasado con la broma. Pero es que los comentarios han sido motivos de tantas broncas y artículos en la blogosfera que debería plantearse llevar a algunos al tribunal de la Haya por incitadores de altos grados de violencia y guerras sin sentido. ¡ESCRIBE UN COMENTARIO! I WANT YOU TO COMMENT! ¡QUIERO QUE ME DEJES UN COMENTARIO! ¡COMENTA, , COMENTA, COMENTA, POR KUBRICK! Frases y frases. Imágenes amenazantes. Insultos. Y la gente que pasa. O no se dan cuenta o es que son unos cabrones sin piedad. No, no. Que me lo expliquen. Pero si no tardas nada en dejar un comentario, joder. Y lo contento que dejas al autor del post. Es como el anuncio ese... NO TIENE PRECIO. ¡¿¿O es que ahora quieren que les paguemos??! Ni por las barbas de Fasbinder. Hasta ahí podíamos llegar. A punto de alcanzar los 1000 comentarios y ahora me van a venir con esas...

(23 comentarios en apenas 20 horas... eran tiempos mejores)

De nuevo, alimento nostálgico para mi ego. Ahora sí. Lo dejo aquí. He "hablado" de estadísticas, enlaces, comentarios y un poquito de lo único. Y con referencias cinéfilas. Y con fotos. Y... FIN.