Hoy he recibido esto:

Y casi me ha dejado peor de lo que estaba.

¡Qué coño le importará a esa entidad virtual que yo cumpla años! Lo mejor es cuando me recuerda mis datos, como en esas invitaciones o cartas impersonales que se redactan en masa, todas iguales, con un espacio pequeño en blanco para que una maquinita vaya rellenando los nombres de los que van a recibirla. ¿Y qué esperaba? ¿Que un programita informático me redactara una carta personal de felicitación? Pues no, pero hoy tengo derecho a estar jodido.

Lo peor será que, inevitablemente, a casi todos le parecerá una estupidez que esté jodido. ¡Con los problemas que hay en el mundo! ¿Y qué me importa a mí que un tren descarrile en Hamburgo y mueran 400 personas? Uhhh, que insensible. ¡Si no ha ocurrido! Vivimos los problemas que nos afectan directamente. Lo demás carece de verdadera y trascendental importancia. No olviden que una persona vive consigo misma desde que nace hasta que muere. Hay que vivir en todo momento con la conciencia de uno mismo. Soportarse a cada instante de toda una vida. Mejor no lo piensen.

Buscando los enlaces para publicar esta... cosa, me encontré con la imagen que acompaña a este párrafo y, sinceramente, me alivió un poco. No porque el genio neoyorkino esté ya anciano, sino porque me recuerda que nació el mismo día que yo. Creo que ya lo he comentado alguna vez, pero el libro "Cuentos sin Plumas", que es un compendio de historias escritas por Allen, es mi libro de cabecera desde que lo compré en el 97. Lo habré leído unas 7 veces, por lo menos. Siempre acudo a él cuando necesito reírme. Lo de que cumpla años el mismo día que yo es una gilipollez, está claro, pero me gusta saberlo. Lo mismo que otro dato similar: Hitchcock murió en el año en el que yo nací. Si esto os ha parecido raro, esperen a leer el resto del art... de esta cosa.

Pausa. Les dejo una canción que me encanta, por si quieren escuchar algo mientras siguen leyendo, de la banda sonora de "A Bittersweet Life" (Kim Jee-Won). El cd entero es una pasada, pero ésta, en particular, es la que más escucho.

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Volvamos al tema. O no. Ayer, como de costumbre, antes de sentarme a cenar, tuve que decidir qué película ver. Ya habían pasado las 00:00, así que el susto en el cuerpo era monumental. Eso condicionó mucho mi elección.

Opté, finalmente, tras poner y quitar un par de dvds del reproductor, por "The Hand" ("La Mano"), el mediometraje realizado por Wong Kar-Wai (a quien dediqué un artículo, como ya saben) para el conglomerado de tres historias que es "Eros" (paso de ver los otros dos). ¿Mi opinión? A pesar de que WKW repita el mismo esquema, historia, música, estilo y personajes que pudimos ver en "2046", "La mano" es 40 minutos de puro CINE. Un bellísimo relato de amor que apenas te deja tiempo para saborear sus mieles, pero que queda grabado en alguna parte del entramado emocional del espectador. Esto se lo dice un religioso fan del director, aclaro. Eso sí, aviso para navegantes, WKW parece querer separarse de la etiqueta que le endosan desde "In the Mood for Love" y nos regala una escena iniciar de "alto voltaje". No contaré nada, sólo diré que llama mucho la atención.

Siendo casi las 2 de la mañana, me encontré con ganas de más. No tenía sueño. Lástima de que la musa no apareciera entonces. Me puse a buscar entre las películas que tenía pendiente de ver en el pc y escogí "Waking Life". Dirigida por Richard Linklater y dibujada tras ser interpretada. Suena extraño, lo sé. Pero es así. Se rueda y luego se dibuja. En fin. El tema es que no pude terminar de verla. Es demasiado. Los que la hayan "sufrido-disfrutado" sabrán la razón. La película es un cúmulo de reflexiones de personajes aleatorios, sobre la vida, el ser humano, la realidad, los sueños, los valores, la ciencia, Dios, la muerte, las relaciones humanas, el lenguaje, etc, etc, etc. Me van a disculpar esto que voy a afirmar a continuación: "Waking Life" es una puta y rarísima maravilla. Y no puede verse a la ligera.

Lo mejor de la película es que te obliga a reflexionar constantemente sobre estos temas. Como si estuviera borracho y alguien dijera: ¿qué sentido tiene nuestra vida? Igual.

La parte que más me interesó fue la de los sueños. De hecho, fue ahí donde paré la película. Desde hace años, he pensado mucho en mis sueños. Influyen en mi vida consciente, en "mi vida despierta". No es que me ocurra siempre pero en algunas ocasiones llegan a condicionar mi comportamiento, a través de emociones "transmitidas", de alguna forma, durante mis horas de no-consciencia. En la película, un personaje llega a decir que si controlas tus sueños, podrás vivir experiencias realmente alucinantes (en todos los sentidos). Es un mundo a tus pies. Puedes crear y hacer lo que te dé la gana. No sé hasta que punto esto puede ser cierto. Alguna vez he pensado que controlaba mis sueños, pero igual era sólo una impresión, como cuando estás mirando a través de la ventana de un coche y piensas: tengo ganas de saltar y salir volando. Crees, durante un instante, minúsculo momento, que podrías. En sueños eso será una constante, con la gran ventaja de que, realmente, puedes hacerlo. Y vivirlo. En sueños.

Y aquí enlazo con el título del post. La cuenta atrás. ¿A qué? Es necesario, para que lo entiendan, que les comente algo que ya sabrán por el anterior párrafo. No soy un ser humano normal. Después de la confesión, les explico mientras los de la camisa de fuerza vienen hacia aquí en su furgoneta. Desde que tengo uso de razón (es decir, "yo que sé cuando") siempre he sentido que el número 25 era especial para mí. No sabía (ni sé) por qué. Me lo he encontrado en numerosas ocasiones (ya me entienden) y estoy seguro de que tiene un valor, un significado, que permanece oculto. Desde que cumplí los 20 comencé a temer este día. El día en que cumpliría 25. Joder. Mierda. Me cago en... ¡ya ha llegado! ¿Ahora qué? De ahí la cuenta atrás. Hasta el próximo diciembre. Tengo 364 días para descubrir la razón de todo esto. Del número 25 en mi vida. Necesito creer que va a ocurrir algo. En caso contrario, mi vida carecería de sentido y tendría que tomar las medidas radicales que llevo sopesando hace tiempo. No tendría sentido seguir esperando. Vivir esperando. Ya me cansé.

Click. Nota mental. Descubrir, algún día, si existe una relación entre destino, sueños, "deja vu", señales y alma. Click. Y volver al gimnasio. Click.

Aprovecho este post sobre... este post para anunciar mi colaboración en una magnífica web sobre cine oriental o asiático: El Templo de Chanpoo. Quienes tengan interés en este cine en particular ya conocerán el sitio, pues es de lo mejor que hay en la red en nuestro idioma. Diría que es lo mejor pero podrían tacharme de interesado. Háganlo. Con mi fichaje, este sitio es el mejor.

En realidad, mi participación se ha limitado, por ahora, sólo al Box Office de Corea (aquí), pero en la próxima actualización también me encargo del de Japón (aquí). Poco a poco, el señor del Templo me va dando más responsabilidades. Lo siguiente será una crítica, un paso importante en mi carrera. De aquí a corresponsal del festival anual de cine y chorizo de Algeciras.

El próximo post (¡bien, ya se acaba!) de este blog será la entrevista a Kristian Petri, como anuncié en el último escrito que publiqué, que, como es normal, casi nadie ha leído.

Por último...

Lo que habría pedido que me regalaran en un día tan señalado. Para rezarle.