[Esta quinta parte de 'El engranaje oxidado' pertenece a un relato conjunto cuyo desenlace podrá leerse la próxima semana en Nada Blanca. La cuarta entrega, por si quieren refrescar la memoria antes de embarcarse en la que seguirá a continuación, la pueden en El Bastión de los Sueños. Por otro lado, aconsejo encarecidamente leer mi anterior aportación. Ahora silencio. La cuenta atrás sigue su curso...]

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Esto me huele mal. Apenas me atrevo a respirar. No digo que esos hijos de puta no se merecieran un... “castigo”. Pero de ahí a freírlos a bocajarro... Joder. Huele muy mal...

-¿Qué pasa?

¡Mierda! ¡Puede leer mi pensamiento! ¡¡Puede leer mi pensamiento!! ¡¡PUEDE LEER MI PENSAMIENTO!! ¡¡FIRMASTE EL JODIDO CONTRATO DE CONFIDENCIALIDAD!! ¡Coño, acuérdate de una puta vez!

-Hablas rematadamente mal.

Te jodes.

-Mi padre me educó. Cúlpale a él.

-Está muerto.

Es listo el jodido.

-Pues ya ves. No hay remedio.

-No respondiste a mi pregunta. ¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan asustado?

Se ha cargado a dos tíos como si nada y me pregunta eso. Los deja inconscientes y luego les vuela la cabeza. No sé, no sé, igual estoy exagerando...

-Bueno, tío... no creo que haya sido buena idea... matar a esos dos. Son matones con placa. El Fundador tomará represalias.

-Nuestra misión era seguir a Lea y, sobre todo, proteger los datos que ella transportaba. Ellos la mataron y tenían la información. Eran matones. Traficantes. Estaban drogados. ¿Para qué dejarlos con vida?

-Dejemos las cuestiones morales, son las 3 de la mañana. Ella se lo buscó, ¿no crees? Estaba jugando a tres bandas. Estaba arriesgándose a esto.

-Está muerta.

-Como mi padre.

-Sí. ¿Y qué?

-Nada, intento confundirte.

-Eso es imposible. Conozco tus intenciones.

Ni me lo recuerdes.

-Ya... Bueno, ¿ahora qué?

-El siguiente paso es obvio. Iré a ver al Fundador. Es lo que Lea tenía que hacer.

-¿¿Cómo?? ¿¿Al Fundador?? ¿¿Estás loco??

-¿Por qué?

-¡¿Qué dices?!... ¡El Fundador no es un puto traficante! ¡El Fundador es el dueño de todo esto, tío! ¿¿Sabes cuánta gente tiene protegiendo su puta torre??... ¡¡Nos matarán!!

-No he dicho que vendrías conmigo. Tu camino acaba aquí.

Aún no he entendido el motivo de sus frases cuando veo que levanta el mismo brazo mecánico con el que aturdió a los matones del Fundador. Sólo que ahora empuña la pistola más perra del mercado. Voy a acompañarles en el puto suelo. Perfecto. Si huele mal, te largas, cabrón. Debí hacer caso a mi regla número uno.

-¡Cállate!

-¡No me mates!

Estúpida petición para un cyborg asesino. El resplandor me ciega...